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3 de agosto de 2013

¿QUÉ ES LA MÚSICA?

He estado viendo la película de "Hijos de un Dios menor" y me ha hecho reflexionar cuando
la protagonista , que es sorda, le dice a su novio (no recuerdo los nombres  de los actores)
que le explique qué es la música. El novio lo intenta pero se da cuenta que no sabe cómo
 explicarlo.
Digo que me ha hecho reflexionar porque yo también estoy intentando ver por la razón cómo
es la vida espiritual. Cómo es la vida después de la muerte.
Teniendo presente la composición de nuestra persona, lo que los evangelios nos dicen... únicamente
llego a la deducción de que la vida espiritual es una continuación de esta vida actual . Que es el espíritu quien domina y que mantenemos la libertad de la persona. Que es una vida activa y una vida en la que se sigue mereciendo ya que actuamos con libertad, no necesariamente ni fatídicamente, sino con total libertad de elección. Estas deducciones tienen gran importancia,  al menos para mí, pues la idea de descanso eterno,  me daba la sensación de ser una existencia pasiva, en la que nuestra actividad quedaba reducida a la mera contemplación pasiva.  Una vida con un atractivo incomprensible para nosotros.
Si la vida espiritual no es pasividad, sino  gran actividad y, además, podemos actuar con libertad
y ,  por tanto, meritoriamente, ya es algo comprensible y atractivo para esforzarnos en conseguir llegar allí en las mejores condiciones. Eso es algo que podemos entender. No me siento decepcionado por mi intento.
Sin embargo, al igual que a una persona sorda resulta imposible explicarle qué es la música ya que
no conoce el concepto de sonido ni de armonía, así, el empeñarnos en explicar la vida espiritual, nos es totalmente imposible porque no conocemos los principales conceptos como pueden ser la contemplación de Dios y otros muchos que, a su debido tiempo, ya los llegaremos a conocer y serán claros y evidentes para nosotros; pero, ahora, no.
Desisto de intentar explicar racionalmente cómo es la vida espiritual, pues me parece el empeño tan absurdo como el intentar que un mono comprenda el teorema de Pitágoras.
Intentemos ser prácticos  y vivamos más plenamente el día a día que Dios nos conceda, teniendo a Cristo como compañero y guía durante esta vida para que nos lleve de su mano al siguiente capítulo de nuestra existencia. Vivamos de forma que, la simiente que Cristo ha sembrado en nosotros fertilice y produzca una buena cosecha de frutos.