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3 de mayo de 2017

EL CIELO EN LA TIERRA

Hoy me ha dado por pensar en lo extraño y dificultoso que es el transcurrir de la vida.
Parece que todo te va bien y, de un momento para otro y por culpa de nadie, todo parece torcerse.
Que si el coche se ha averiado, que un dolor de muelas , que una mala mirada de alguien, que...
¡Cómo es posible que podamos tener un solo día completo feliz...! Somos seres creados para ser felices. Nuestro destino es la felicidad siempre y en todo lugar. La infelicidad es una circunstancia negativa, es la falta de felicidad. Luego es algo que no existe ya  que es la falta de algo, el vacío de felicidad.
Pero, ¿qué es la felicidad?... Me estoy acordando de la contestación de San Agustín sobre el amor:
"Si no me lo preguntas, lo sé; pero, si me lo preguntas...". Henry Van Dyke  la presenta como algo interno que depende de lo que somos; no de lo que tenemos. Gandhi dice que la alcanzas cuando lo que piensas, dices y haces está en armonía....Luego no es algo nuestro. Es algo distinto a nosotros; pero que su influencia en nosotros depende de nosotros mismos.
 Esto encaja perfectamente con la salvación del hombre que, aunque ésta dependa de Dios, Dios la condiciona a la voluntad del hombre.
Además, si el hombre está hecho para participar de Dios y está creado para ser feliz, se puede deducir que Dios es La Felicidad de que el hombre tiene que alcanzar para conseguir su finalidad en la creación. Esta sería la felicidad total y definitiva.
Durante la vida podemos gozar de felicidad más o menos intensamente. Es lo que sería un reflejo del cielo en la tierra del que todos tenemos que disfrutar viviendo nuestras circunstancias según la voluntad divina.