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15 de abril de 2018

...¿Y YO QUÉ SÉ DE MÍ?

Aparentemente una pregunta tonta... y quizás lo sea; pero me resulta curiosa.
Siempre he creído que mis manos tocaban, mi lengua gustaba, mis ojos veían,
mi cabeza pensaba, mis piernas se movían...Consideraba que los miembros de
mi cuerpo eran los causantes de todas mis sensaciones. No me daba cuenta de que
mi cuerpo es materia inerte vivificada para hacer las atribuciones propias de tal materia:
mantener la unidad de todas las partes, desarrollarse, conservar una armonía...;
pero, materia incapaz  de ver, sentir, oír, gustar, y mucho menos de amar, odiar...
Ester cuerpo , que tanto quiero,  es un simple instrumento de mi yo más profundo,
fundamento  y base de mis pensamientos, de mis sensaciones, de la unidad material de
mi cuerpo, de mis sentimientos, de mi voluntad, de mi libertad.... Ese "Yo" es mi yo,
mi ser verdadero, mi todo, mi persona. Es el límite entre el yo y el tú: pues mi yo piensa,
pero no sabe lo que piensas tú, Siente, pero no siente lo que sientes tú. Mantiene unido
y vivo mi cuerpo, como tu tú mantiene vivo y unido tu cuerpo.
Mi yo es, por tanto, un ser individual, distinto de los demás. No es una fuerza amorfa, sino
un ser concreto, limitado, capaz de desarrollar las funciones de sentir, pensar, querer, actuar,
comparar, decidir, amar, odiar...Un ser, que aunque actúa en la materia, está fuera de la materia,
no es materia física ya que cumple funciones superiores a la física. Un ser, sin embargo, que
está íntimamente ligado a mi cuerpo y que actúa a través de él y en él. Que con él forma
una unidad reconocible como persona humana.
Mi yo es independiente. Cuando actúa, actúa por sí mismo. Sin embargo, no es causa
necesaria en sí, ya que está limitado, definido, tiene cambios .... Necesita de una causa
necesaria que sea la que hace existir este mi yo y ese tu tú. Esta causa necesaria es a donde
 tiende y  sustenta mi yo con una atracción sin límites y que supone para mí la perfecta
estabilidad de mi persona.
Me doy cuenta de  que este es un campo enorme para pensar y razonar. Cierto...

11 de marzo de 2018

HOY ESTARÁS CONMIGO EN EL PARAISO

Partiendo de la clasificación que San Agustín hace de la esencia del alma como sustancia que
está afectada por el tiempo, pero no por el espacio, me ha estado rondando por la cabeza una
idea un tanto tonta, pero que tenía que razonar: nuestra alma, si no está afectada por el espacio,
es amorfa. Pero si mi alma soy yo, mi persona, no puede ser algo universal, algo que se difumine
 en el todo o en la nada y pierda la personalidad, la individualidad.
Las facultades del alma son memoria, entendimiento y voluntad. Mientras vivifica al cuerpo, estas
facultades las ejercita a través de los distintos miembros del cuerpo. Posteriormente, esas facultades
permanecen en el alma y las ejerce directamente; por tanto, recuerda y memoriza, entiende y tiene
voluntad, libertad de decisión....y ese alma soy yo, persona individual e irrepetible. Luego, no desaparezco como persona, como yo. Sigo existiendo y, de la misma manera que yo, siguen exitiendo
todas las personas que han existido en el mundo. Por tanto, soy consciente de mi existencia y
de lo que está a mi alrededor, por decirlo así. Puedo reconocer y comunicarme con las otras personas
que, como yo, siguen existiendo.

De todas formas, yo hablo según voy razonando y puedo equivocarme en mis razonamientos;
pero tenemos  el testimonio de alguien que conoce perfectamente todo, que quiere enseñarnos
y que no se puede equivocar ni mentir: Jesús. El  nos dice que "Dios es un Dios de vivos...",
que "En el cielo se hace más fiesta por un pecador que se arrepiente...", al buen ladrón le dice:
"Hoy estarás conmigo en el Paraíso".... A  Santiago y a su hermano, "no me corresponde a mí
colocaros a mi derecha o a mi izquierda".  Siempre se refiere a personas, a las mismas con  las que
estaba hablando. Este sí es un testimonio irrefutable. Donde están las verdaderas contestaciones
a todas nuestras dudas existenciales es en los evangelios.  Ahí se relata la enseñanza de quien es
el creador y la causa necesaria de todo...Dios mismo.  El mejor Maestro.

3 de marzo de 2018

COMENZANDO A MORIR

Me gusta comentar las experiencias que voy sintiendo en mí mismo y he tenido una que
me ha llamado mucho la atención.
Todos estamos de acuerdo en que hemos nacido desnudos y que cuando muramos, hasta el
cuerpo hemos de dejar aquí.  Sin embargo, cómo duele tener que despojarse de algo que has
tenido y que ya no puedes atender porque te faltan fuerzas o porque ya no te es suficientemente
rentable. Sobre todo si es algo que te trae recuerdos.... Yo he tenido que desprenderme de alguna parte del patrimonio porque se me hacía demasiado trabajoso el mantenerlo y, aunque me he sentido
aliviado, me ha dejado una sensación de insatisfacción conmigo mismo muy grande.
Sé y, más de una vez lo he comentado, que la propiedad pasa de unos a otros, que no es posible ni
conveniente acumular muchas cosas por el afán de tener... Es peor a la hora de ir dejando, sabiendo
que ya no las vas a utilizar tú.  Me imagino que esto nos ocurrirá a todos; pues, si todos nos
hemos esforzado por mantener y aumentar nuestro patrimonio de bienes materiales,  a todos
nos tiene que doler el ir dejándolos.
Me imagino que este es el paso por la vida: nacemos, trabajamos, y nos deprendemos hasta de nuestro cuerpo muriendo aquí para seguir viviendo nuestra alma.
Cierto que aquí hay una gran lección que aprender: si nos esforzamos por conseguir aumentar
nuestro patrimonio terrenal... ya vemos lo que pasa. Nos quedamos sin nada. Sin embargo,
si nuestro espíritu sigue viviendo....,  vamos a dar preferencia a lo que puede fortalecer a ese
espíritu y vamos a intentar hacernos un pequeño  gran patrimonio espiritual, que es el que  por más
tiempo vamos a usar.
Hagamos caso a Jesús que dijo: No os afaneis por los bienes materiales, que los roban los ladrones
y los corroe la polilla; afanaos más bien por aquellos que son para siempre.
¡Qué curiosa es la vida que, mientras nos sentimos fuertes, no entendemos estas cosas y, al final,
cuando nos fallan las fuerzas, no tenemos más remedio que aprender la lección!

28 de febrero de 2018

UNA TARDE FRÍA DE INVIERNO

Una tarde realmente fría. La casa , caliente.  Cansado de ver la televisión. Un momento
propicio para la melancolía y la meditación.
Siento el contorno de mi cuerpo y noto sus límites, su frontera con todo lo demás.
Estoy aislado de todo lo que me rodea. Soy yo y lo demás. Es una sensación rara:
mi cuerpo me aísla del resto del mundo. Me muevo como flotando entre las cosas, ajeno
a todas ellas como un extraño.
Dentro de mí, sin embargo, tengo una fuerza que quiere salir de estos límites y contactar
con el interior de todo lo que me rodea. Me produce bienestar, tranquilidad, relajación...
Y está dentro de mi cuerpo, como rebosando fuera de él....
Pienso en lo pequeño que es nuestro cuerpo. Delimita nuestro espacio vital. Soy yo. Así
de pequeño e insignificante. A mi alrededor, millones como yo, tan independientes y con
esa misma fuerza interior queriendo rebasar sus límites.... igual que yo.
Estoy bien, pero quiero más. Y no es dinero, ni salud, ni cariño, ni placeres.... No sé lo qué
es, pero  quiero más. Y eso que deseo parece que es lo que realmente me satisfaría, me
haría feliz....
Es una tarde propicia para la meditación y estos son mis pensamientos, mi cuerpo y mi alma.

24 de febrero de 2018

ENTES Y CONCEPTOS

¿Es posible que la edad nos vuelva tan reflexivos?.... Pues, ¡Bendita edad!
Estoy pensando en las malas jugadas que nos hace nuestra mente:
 Concebimos  el tiempo como un ente plano sobre el que todo se desenvuelve, cuando en realidad   es  un concepto ideado para contar de alguna manera el cambio de las cosas. Si no hay modificación y todo queda estático, no hay tiempo. Por eso el tiempo es un concepto inventado, pero no es ningún ente o ser.
Tenemos el alma, que nos parece un concepto, debido a que no la vemos, a pesar de que sentimos   sus efectos; pero, como no la percibimos por la vista , nos parece un concepto en vez del ente real que es.
En cambio, la materia sí la consideramos como un ente; y lo es, a pesar de que lo que nosotros vemos es el movimiento de la materia.
Lo dicho hasta aquí, no tiene mayor importancia. Es bastante evidente.

Sí podemos, partiendo de estas evidencias, profundizar un poco en, por ejemplo, el alma.
El alma, según San Agustín, es una sustancia que está afectada por el tiempo y no por el espacio.
Es una sustancia o ente espiritual que tiene cambios: aprende, siente, relaciona, selecciona, vivifica
al cuerpo, tiene cambio de humor, está contenta, triste....Sin embargo, no está afectada por el espacio:
No está en una parte determinada del cuerpo. Está en todas y cada una de las partes del cuerpo, sin estar más o menos en unas o en otras.  Cuando ya no vivifica al cuerpo, por las circunstancias que
sean, el alma sigue existiendo, como ser que es, con esa misma sustancia espiritual, que sí es afectada
por el tiempo; es decir, que sigue teniendo cambios. Sigue existiendo, viviendo,  realizando todas las funciones que tiene mientras está dando vida al cuerpo material.... Por lógica, sigue siendo libre y mereciendo o desmereciendo. Por tanto, sigue teniendo una vida paralela a la que ha tenido cuando estaba vivificando al cuerpo, pero sin la limitación que supone la materia. Es decir, ejerciendo todas sus facultades  directamente, sin otro límite que el de su propio ser.

El cuerpo, en pero, queda como lo que es: ente material inerte que, junto con el alma,  es uno de los componentes del concepto persona, del ente yo.



7 de noviembre de 2017

DE LA MÚSICA A LA POLÍTICA

Este domingo pasado fué presentada a puerta cerrada, en enero será la presentación general, una nueva concepción de la música filarmónica. En líneas generales se trata de, aprovechando la tecnología de internet, tener un listado lo más extenso posible de directores, instrumentistas, vocalistas... para crear a nivel mundial orquestas y promocionar la música filarmónica.
Este evento me ha hecho pensar y asociarlo a la situación política que estamos viviendo en España.
No pretendo molestar a quienes tengan ideas distintas; pero, sí quisiera que reflexionen, pues posíblemente encuentren alguna luz que aclare un poco la situación.
Las personas somos seres que siempre han buscado la agrupación con otros semejantes para hacer frente mejor a nuestros problemas individuales. Somos sociales. Se han hecho normas de convivencia, leyes, se ha nombrado a uno ó varios líderes... etc.. Buscamos agrupaciones grandes para nuestra mejor defensa. Hasta aquí el paralelo con Neofilarmonía, que así se denomina la innovación que he comentado de la música,  es evidente: Buscamos una vida relacionada con muchísima gente para mejorar nuestro estatus.
Estamos en una gran agrupación, España, que ya tiene definidas las normas de convivencia, los líderes, toda la organización capaz de dirigirnos hacia un bienestar e intentar mejorar esta situación.
Los tiempos son difíciles por causa de la crisis económica, moral, familiar... pero, ahí estamos peleando para superar todos los problemas. Lo lógico es que todos arrimemos el hombro, como se suele decir, y contribuyamos al mejor desenvolvimiento de la sociedad.  Tenemos problemas graves que quitarnos de encima: Corrupción de nuestros dirigentes, crecimiento de la economía con la creación de puestos de trabajo para que no falte, al menos lo mecesario,  a cada uno de nosotros, educación de nuestros hijos y de nosotros mismos..... Tenemos cantidad de temas para hacer frente y solucionar TODOS.
Si esto es así, ¿Por qué estamos empleando nuestro tiempo en dividirnos, en enfrentamientos irracionales, en pretender situaciones utópicas..? ¿Cuando se ha visto que un lider aconseje que no se haga caso de las leyes que rigen nuestra sociedad? ¿Con qué autoridad va a exigir que todos los miembros de su nueva sociedad cumplan y respeten las nuevas leyes que promulguen?....
Por muchas vueltas que le doy, soy incapaz de dar respuestas.
Nuestra sociedad tiene problemas, ya hemos dicho, vamos a quitarlos. Unámonos para pelear todos juntos y conseguir una sociedad con buenos líderes que nos guíen por el camino de la paz y la prosperidad; no con líderes que busquen la división, la pelea entre nosotros mismos y la ruina.
Ese no es la función de un líder o, al menos, ese no es el líder que yo quiero para mi sociedad.
Busquemos soluciones a los problemas, en vez de crear más problemas.

27 de agosto de 2017

PEQUEÑOS GRANDES ABRAZOS

Dicen que estamos en la era de la comunicación, que las distancias no suponen obstaculo, que tenemos a nuestra disposición toda la información que podemos desear... y para qué?
Observamos que esta facilidad de poder comunicarnos, de tener la información que queramos en la palma de la mano no nos está ayudando a ser más sociables, ni más colaboradores con los demás.
Si salimos a la calle ( y sin salir) vemos que la mayor parte de las personas van solas , pendientes de un móvil con el que se ríen, hablan y juegan, sin  hacer caso de su alrededor. Hasta tal punto que en algunas ciudades han pensado en poner señales en el suelo para evitar accidentes de tráfico al cruzar los pasos de peatón  las personas que cruzan ensimismadas con su teléfono. Suele ser frecuente ver a alguien  reír a carcajadas sin que nadie sepa el motivo, grupos de amigos y familiares sentados en la terraza de un bar, cada cual con su móvil sin prestar atención a los demás....
Es curioso que estos adelantos que son para poder comunicarnos y conocer mejor a los demás, nos están produciendo el efecto contrario: nos están haciendo más individualistas, menos sociables y más huraños. Ya no se saluda  cuando te cruzas con una persona, ya no se conversa con los amigos sobre su forma de pensar o sobre sus problemas. No me importa las dificultades que tenga mi compañero, ni sus alegrías. Yo voy a lo mío y tan solo me importo yo....¡Bien vamos!.
Imaginemos, aunque sólo sea por gusto, cómo sería un día de hace cincuenta años vivido hoy:
En una terraza de bar hay un grupo de gente, sentada en una mesa y con unos vasos de bebida y están hablando animadamente. Por la acera de al lado, pasan una pareja con dos hijos pequeños . Se cruzan con otros familiares y , después de saludarse, se interesan por la salud de los abuelos y de los demás miembros de la familia.... Sigan Udes.imaginando y disfrutando del momento.

Y estamos en la era de la comunicación, de los grandes inventos, de la gran información, de la facilidad de trasladarse de un sitio a otro... Y sin embargo, somos inmunes a los problemas de nuestro vecino, aunque estemos al día de los temas más importantes de la nación y del mundo. No vemos la necesidad de sonreír mientras estamos hablando con alguien ni prestamos atención al que nos cuenta sus penas. Creemos que ya tenemos nosotros suficiente con nuestra situación, que, si es buena no nos importa comentarla mientras que nuestro oyente no nos diga que la ayudemos con un poco de nuestro bienestar; y, si nuestra situación no es buena, preferimos que nadie la sepa.

Los adelantos son buenos; pero, cuidado: Que no nos produzca el efecto contrario al que debería.
Tenemos necesidad de una pequeña atención cuando estamos con alguien, de una sonrisa, de un saludo, de una mirada más o menos cariñosa. Necesitamos darnos cuenta de que estamos viviendo en sociedad y que somos alguien en esa sociedad. Estos son los pequeños grandes abrazos que tan sencillos son de realizar y tan difíciles de que se realicen.