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20 de marzo de 2015

Y YO..., QUIEN SOY?

Llevo sesenta y ocho años viviendo conmigo y, les aseguro, que es la primera vez que me surge esta pregunta: ¿Quien soy yo?.
Me pusieron de nombre Juan José. Mis padres fueron José y Carmen. Nací un 20 de Marzo de 1947 en Funes (Navarra). Me voy enterando de que vivo unos años más adelante. Estoy más o menos contento con el desarrollo de mi vida. Hay cosas que he podido hacer mucho mejor y hay cosas que no debí hacer. Económica, social e intelectualmente, me ha ido bien. Pero eso son circunstancias de mi vida. Mi pregunta es: ¿Y yo, quién soy?....
Soy persona. Persona es un ser único e irrepetible. Como ser, consto de cuerpo y alma.
Mi cuerpo es un cuerpo normal que ha ido desarrollándose durante sesenta y ocho años y comienza ya a tener las limitaciones de los demás cuerpos de esa edad.
Mi alma se ha ido desarrollando igualmente junto a mi cuerpo durante esos sesenta y ocho años.
Ha experimentado muchas circunstancias, unas buenas otras malas, unas agradables otras desagradables.... Al contrario que mi cuerpo, noto que mi alma no se cansa, no tiene achaques...
Está deseosa de nuevas experiencias, de nuevos conocimientos,  de más y más de todo. Sigue buscando, sigue inquieta, insatisfecha... Pero, tampoco esto contesta a mi pregunta: ¿Quien soy yo?
No tengo más por donde buscar. Soy persona con un cuerpo y un alma, que tuvieron un principio hace sesenta y ocho años y que no sé cuanto más continuarán juntos. Cuando esto ocurra, mi cuerpo volverá a ser materia orgánica y mi alma seguirá existiendo como persona, es decir, como ser único e irrepetible por siempre. Luego,...esa es la constestación a mi pregunta: soy mi alma, lo que es mi alma, soy yo.
No sé si me ilusiona mucho la solución. Mi alma es un ser eterno, pero a su vez inquieto, insatisfecho, siempre deseando más, es un saco sin fondo, por así decirlo.  Y así por siempre.
Me mareo.
Estoy razonando y no encuentro la estabilidad que busco. Es cierto que mi cuerpo se va cansando y cada vez tienen más limitaciones para seguir actuando. Dios sabe hasta cuando podrá seguir así.
Pero la gran preocupación es mi alma que no tiene fin y que es un ser insatisfecho e insaciable.
Veamos, hemos metido ya aquí un concepto que, aunque sabemos qué significa, no lo podemos entender: La eternidad. Y me está pasando lo que ya otras veces me ha pasado, que pretendo razonar con conceptos desconocidos actualmente por nosotros. Soy humano y por eso vuelvo a tropezar en la misma piedra.
San Agustín nos da la explicación, aunque yo pretendía buscar otra: "Nos hiciste, Señor, para Tí y nuestra alma está inquieta hasta que descanse en Tí".
Señor, perdóname y danos una fe fuerte en Tí, que eres la solución y explicación de nuestra existencia. Gracias, Señor, por lo que somos y gracias por lo que seremos en Tí.