Páginas

30 de julio de 2013

SEÑOR, POR QUÉ TANTO SUFRIMIENTO, SI TU LO PUEDES TODO?

Voy a narrar una historia:
Erase una vez una familia que tenía un hijo, el cual era perseguido para matarlo.
 Para protegerlo de sus perseguidores, esta familia tuvo que emigrar a tierras lejanas,
 donde nadie los conociese . Allí vivieron hasta que murieron los que perseguían a su hijo.
Entonces volvieron a su tierra natal y vivieron felices.
Cuando el hijo tuvo treinta años, se emancipó y comenzó a recorrer todas las poblaciones enseñando una doctrina maravillosa. Las gentes le seguían para escucharle y él curaba enfermos, daba de comer a las multitudes que se le acercaban a oírle, resucitaba muertos , perdonaba pecados, dominaba las fuerzas de la naturaleza.... ayudaba a los que tenían necesidad y consolaba a los que estaban sufriendo.
Un día entró triunfante en  Jerusalén  y la muchedumbre le aclamó como rey. Sin embargo, a los pocos días, por la envidia y las calumnias de los dirigentes del pueblo, fue apresado, maltratado y los que le seguían, entusiasmados de su predicación, le abandonaron y no hicieron nada por él. Fue condenado a morir en una cruz junto con otros dos que habían sido condenados por ladrones. Al pie de la cruz estaba su madre, sufriendo y viendo la injusticia de los hombres y el dolor de su hijo querido....
Es una historia que todos conocemos. Pero es una historia que tenemos que seguir, pues Jesús dijo:
"Yo soy el camino, la verdad y la vida y nadie va al Padre si no es por Mí..."Y en otra ocasión dijo:
"El que quiera ser mi discípulo, tome su cruz y me siga". También :"Esforzaros por entrar por la puerta angosta....". Y, : "Los que ahora son los primeros, después serán los últimos y los que ahora son los últimos, después serán los primeros."
Tenemos aquí un programa de vida extraordinario: Tenemos que aceptar nuestro día a día y esforzarnos por cumplir los mandamientos de Dios. Unos días son alegres, donde todo nos sale bien y quisiéramos que esa felicidad no se terminase. Otros días son pesados, parecen no tener fin, en los que todo se nos vuelve en contra y las desdichas nos acechan. Todos son valiosos para nosotros.
La vida es una sucesión indiscriminada de unos días y otros. Lo importante es seguir con la mirada en Jesús tanto lo días buenos como los días malos. Si nos esforzamos por aceptar lo que cada día nos depara, no nos importará todas las calamidades que nos vengan por grandes que sean, pues esas calamidades, después de un tiempo, pasan y queda la palabra de Dios: "Esforzaros por entrar por la puerta angosta...." y, "Los últimos serán los primeros..."
Este es el valor que tiene para nosotros el sufrimiento y las pequeñas negaciones de nuestros caprichos. Dios puede darnos todos los días de gloria y aplauso; pero, necesitamos también de los días negros en los que no vemos soluciones. Sin embargo, los días tienen veinticuatro horas y lo mismo dura un día bueno que un día malo. Si usamos de nuestra libertad para aceptar todos los días según la voluntad de Dios, todos ellos serán un paso más siguiendo a Jesús y un paso más hacia la Vida eterna con nuestro Dios y Padre.
Tomando así la vida lograremos que, eso que,  por mucho que nos esforcemos, no va a cambiar ni va a durar más ni menos, sea para nosotros de un valor transcendental : Sea una moneda más que echemos en nuestro tesoro ,que ni los ladrones lo roban, ni la polilla lo estropea.