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30 de diciembre de 2012

YO Y MIS CIRCUNSTANCIAS

 ¿Hasta dónde puedo entender solamente razonando?
Me apetece escribir pensando y razonando acerca de asuntos tan interesantes como la vida y la muerte.
Soy una persona de sesenta y cinco años, católica, que he estudiado, trabajado, me he casado, he formado un hogar y estoy jubilado. Es decir, soy una persona que , se supone, he hecho mi camino . Sin embargo, me encuentro deseoso de saber más acerca de mí mismo, de mis actos, de mi destino....Posiblemente sean estas preguntas que interesen a más gente  o, quizás sea una patochada que no interesa a nadie. No lo sé. Pero,
sí me voy a permitir el divagar con mis razonamientos por este campo, sin ofender a nadie ni pedir
permiso a nadie. Si resulta interesante para alguien, me alegro un montón y si escribo algo que es un tostón, simplemente les pido que pasen a leer otros comentarios más entretenidos e interesantes.

No me acuerdo de cuando nací, ni recuerdo ningún recuerdo de antes de nacer. Mis recuerdos son a partir
de algunos años más tarde de nacer. Es normal.  El ser humano está compuesto de un cuerpo y otra
parte inmaterial. Ambas partes es lo que forman la persona humana. Al principio ni nuestro cuerpo se puede mantener por sí mismo, ni nuestra otra parte inmaterial tiene otras percepciones que las más elementales.
Poco a poco, vamos desarrollando ambas partes: el cuerpo se alimenta, se mueve, crece y se desarrolla.
Igualmente nuestra otra parte inmaterial, siente, oye, ve,siente calor, frío, dolor, placer... piensa, tiene recuerdos, aprende, decide.
Estos son nuestros principios.
El cuerpo y el espíritu van desarrollándose durante la vida y actúan conjuntamente, sirviéndose ambos de su interacción, pero teniendo un desarrollo independiente uno del otro: si el cuerpo se alimenta correctamente, se ejercita y se cuida debidamente, se desarrolla sano y fuerte. Igual ocurre con el espíritu, si se cuida intelectualmente, se ejercita correctamente... es igualmente fuerte y sano. Pero, no es exacto el dicho de
"mente sana, en cuerpo sano", ya que el desarrollo de ambos es independiente.
El cuerpo, al ser materia, con el paso del tiempo va decayendo y perdiendo las posibilidades de actuar conjuntamente con el espíritu. Es la muerte del cuerpo. Este, al decaer y ser incapaz de mantener en sí al espíritu, se descompone y vuelve a la materia.
Queda la parte inmaterial de la persona, el espíritu, que ha tenido un desarrollo importante durante la vida con el cuerpo. Este espíritu sigue existiendo sin el cuerpo, ya que es un algo real. Es la personalidad del ser humano. Es el yo y el tú, que no es posible que hayan desaparecido de la existencia por la falta de la otra parte material del cuerpo. Si fuese inevitable la desaparición de ambas partes, la vida no tendría sentido.
Lo mismo daría ser una persona buena que mala,  hacer el bien a los demás que el mal.
Nuestro yo sería algo nacido del absurdo y destinado a la nada. Lo mismo ocurriría con todo el resto del mundo, sería algo salido de la casualidad para llegar a la nada sin remedio. Eso no es posible.
Nuestro yo, nuestra personalidad requiere que siga activa nuestra parte inmaterial que es nuestro yo y nuestra personalidad.  Así,  sí tiene sentido nuestra vida y todo lo que nos rodea. Porque tenemos la misión de seguir viviendo y existiendo . Lo que ha desaparecido es algo que ha sido como un instrumento para el desarrollo de nuestro yo espiritual, de nuestro auténtico yo.

Ya sabemos cómo se desarrolla el cuerpo; pero, ¿cómo es el desarrollo del espíritu?
La vida es la conjunción de el presente con el futuro y el pasado. Es un ahora que ya ha pasado y sigue así sin parar.  Ese instante que se acaba constantemente es  sobre lo que nosotros tenemos que decidir y tenemos que aprovechar para conseguir un buen desarrollo físico y espiritual.
Al principio de nuestra vida apenas somos conscientes de las decisiones que tomamos. Reaccionamos por instinto. Poco a poco vamos adquiriendo experiencias, vamos comparando unas experiencias con otras, combinamos las de cada uno de nuestros sentidos, vamos adquiriendo nuevos y más abundantes conocimientos. Conocemos lo que está bien y lo que está mal, lo agradable de lo desagradable, el cariño, el amor, el odio....Hacemos uso de nuestra libertad y aquí es cuando comienza nuestra gran evolución con méritos propios.
Ese ahora de nuestra vida podemos utilizarlo libremente como nos apetezca; pero, la decisión que tomemos sobre ese ahora es lo que produce en nuestro yo un desarrollo positivo hacia un mejor dominio nuestro sobre las cosas ó un desarrollo negativo, hacia una debilidad y dominio de las circunstancias sobre nuestro yo.
La libertad de decisión sobre el ahora es lo que hace que consigamos mejor ó peor desarrollo de nuestra personalidad, de nuestro yo. Cuando nuestro espíritu actúa libre del cuerpo, sigue teniendo esa libertad de decisión. Por lo tanto, sigue desarrollándose y sigue existiendo en una vida dinámica y de cambios. Es la misma vida anterior con el cuerpo, pero sin necesitar utilizar el cuerpo para percibir sensaciones. El espíritu recibe esas percepciones directamente y utiliza la libertad de decisión sobre las circunstancias que le rodean;
siendo, por tanto, decisiones positivas ó negativas, ya que son realizadas libremente.
Tenemos la sensación de que, cuando una persona muere, aunque sabemos que sigue su yo viviendo, sin embargo, vive un mundo sin actividad, pasivo, sin merecimiento ni cambio.  La libertad de decisión sobre ese ahora, es lo que ocasiona que sea una vida activa, de merecimiento y de cambio, una vida con mucha más dinámica ya que nuestro yo actúa directamente y no está mediatizado.
Al hablar sobre el desarrollo del espíritu, tengo la sensación de que he sido un poco impersonalista.
La definición filosófica de persona es: un ser único e irrepetible. Eso es lo que somos y , además podemos añadir que "eternos", ya que estamos creados para existir con personalidad propia, con nombre y apellidos.
Hemos tenido un comienzo de existencia, pero no tendremos un final,  aunque no podamos ahora entender el concepto de eternidad .