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31 de enero de 2015

¿ PROBLEMAS...? LOS JUSTOS.

Esta frase del título es algo que hemos oído más de una vez. Da la impresión de que el que la dice sea una persona poco responsable o poco solidaria con los demás. Toda la vida es un ir solucionando problemas. Los problemas son algo inherente a la vida: problemas personales, problemas familiares, problemas sociales, problemas... ¿Cuales son los justos?
Los problemas son circunstancias que debemos superar y que, una vez superadas, nos reporta beneficio, bien personal, familiar, social... Estos son los problemas justos, los que podemos solucionar. Si los problemas nos superan y no los podemos solucionar, mejor hacer caso omiso de ellos ya que no nos es posible su solución y, el intentar  hacer lo que no podemos, nos acarrearía más problemas que nos agobiarían cada vez más y nos harían perder el tiempo: en definitiva, la vida.
Nadie tiene que hacer más que lo que puede. Exigir esfuerzos heroicos, es algo injusto. Los esfuerzos heroicos son algo voluntario, pero no exigibles.
En buena táctica, es mejor superar los problemas uno por uno y según van viniendo, sin dejar que se nos acumulen. Viviendo cada día las circunstancias en plan positivo. Todos los días tenemos fuerzas suficientes para seguir viviendo.
Dios es el que nos mantiene durante toda nuestra vida y el que permite que tengamos problemas en la vida para que los superemos y consigamos beneficio. Dios no puede ponernos circunstancias o problemas que no podamos superar y exigir que los superemos. Todas las circunstancias de nuestra vida están encaminadas a nuestro bien, luego tenemos que tener fuerzas suficientes para superarlas, ya que, de otra manera, no somos responsables. Por eso no tenemos que apurarnos, pues todo lo podemos solucionar y, si algo no podemos, pasemos adelante y sigamos viviendo.
Este hecho de que Dios nos sustenta cada momento de nuestra vida y está con nosotros siempre, es algo que muchas veces pasamos por alto, bien por evidente, bien porque lo consideramos tan normal que no nos percatamos de ello. Cada uno de nosotros somos un proyecto de Dios y cada uno de nosotros estamos desarrollando durante nuestra vida ese proyecto mediante la asistencia de Dios y la actuación de nuestra libre voluntad. Cada uno de nosotros estamos viviendo para algo y por algún  motivo, que no sabemos, pero que existe. Y ese algo y ese motivo tenemos que realizarlo durante
el tiempo que, también desconocido para nosotros, Dios nos concede de vida.
Si no sabemos qué tenemos que hacer, ni hasta cuando tenemos tiempo para hacerlo, parece absurdo el que tengamos la responsabilidad de ese proyecto .
Sin embargo, sí tenemos conocimientos suficientes acerca de cómo tenemos que desarrollar nuestro proyecto . Cristo no ha dicho:" Yo soy el camino, la verdad y la vida...""Toma tu cruz de cada día y sígueme". Es decir, acepta cada día las circunstancias de tu vida y sigue mi ejemplo. Ya tenemos suficientes datos acerca del proyecto de Dios con nosotros: Tenemos que aceptar nuestras circunstancias diarias y actuando libremente y, por tanto, responsablemente intentar seguir a Jesús.
Tenemos una ventaja enorme: que Dios está con nosotros en cada momento y contamos con su ayuda , la cual nunca nos puede fallar. Lo único que puede fallar y en eso está nuestro mérito, es en nuestra libre voluntad de aceptar nuestras circunstancias vitales y seguir a Jesús.
El proyecto que Dios tiene sobre nosotros es sencillo de realizar, pues por parte de Dios, que es la parte más importante,  no hay pega. Queda solamente el uso de nuestra libertad de decisión, que a veces no usamos correctamente.