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11 de mayo de 2017

DE CAPA CAÍDA...

Cuando hace años comencé a escribir, me propuse analizar mis vivencias y  creencias con el fin de sacar conclusiones que pudiesen orientarme un poco la vida. He tratado cantidad de temas que me han sido muy interesantes y creo que,  para alguno que los haya leído,  han podido resultar interesantes igualmente.
Hoy quiero pensar un poco en el desarrollo de mi persona. Desde hace un par de años o, quizá, alguno más, mi cuerpo se está haciendo cada vez más pesado; y , no porque vaya aumentando su peso, sino porque va perdiendo agilidad, fuerza... Cualquiera podría decir: ¿Qué pretendes a los setenta años...?. Pues, sí; pero no deja de sorprenderme. Me sorprende el que haya cumplido ya los setenta, me sorprende que , cuando dejo de hacer un trabajo físico, me supone más esfuerzo volver a realizarlo; me sorprende que mi cerebro y mi mente ya no funcionan como anteriormente....
Y me siento bien, fuerte y afortunado de no  tener males mayores. Pero siento el  efecto del tiempo y no me agobia. Mi mente, al contrario que mi cuerpo, parece estar más despierta y ávida que nunca.
Esta disconformidad de tendencias es lo que me avisa de mis limitaciones y de mis posibilidades.
Y me parecen correctas: Por una parte, mi cuerpo decae y por otra, mi espíritu o mi yo sigue con mucho empuje.
Es importante darse cuenta de este momento de nuestra vida para poder ordenar correctamente nuestro momento siguiente y no desanimarse porque nuestro físico tenga algunas averías. Lo  importante está en nuestro yo y seguirá estando en nuestro yo. Por eso, todos contentos ; pues nuestra vida siempre tiene un por qué. Me estoy acordando de mi próximo estado de yayo; pero, eso es otro tema....