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29 de mayo de 2016

REAL, INVENCIÓN...¡OPINA TÚ MISMO!

Un pueblo pequeño. Un hombre humilde, padre de familia. Un rey.
Estos son los elementos de la historia que voy a  narrar.
Quiso el Rey tener un trato más personal con su gente y salió a dar una vuelta
por su reino.
Al acercarse a un pequeño pueblo y vio  un hombre  que volvía a su hogar,
y le preguntó : "Amigo, estoy buscando un alojamiento donde pasar unos días.
Soy el Rey de todo este territorio y me gustaría que me invitases a tu casa".
El hombre, sorprendido, le respondió: "Majestad, soy padre de familia y sólo tengo una
pequeña casa donde vivo con mi mujer y mis dos hijos. No tengo habitación para daros cobijo.
Tan sólo tengo un pequeño granero de paja que os pueda ofrecer."
El Rey le contestó:"Estupendo. Te agradezco que me ofrezcas tu pajar para hospedarme y
lo acepto agradecido".
El Rey acompañó al hombre a su casa y se instaló en un rincón del pajar donde pasó la noche.
A la mañana siguiente, al punto de la mañana, se acercó el hombre al pajar donde estaba el Rey
y le dijo:"Majestad, he salido al campo y he recogido unas frutas para que desayuneis. También
os he preparado, leche y unos huevos. Soy pobre y no tengo más."
El Rey desayunó lo que el hombre le ofreció y le dijo:"Me ofreces lo que tienes. Te lo agradezco
y quisiera quedarme contigo más días".
El hombre le dijo: "Majestad, si os vais a quedar más días aquí, no es correcto que os alojeis en
el pajar.  Que duerman mis hijos en mi habitación y a su Majestad le prepararé la habitación de
mis hijos."
El Rey le dió las gracias y pasó varios día allí con el hombre y su familia.
Cuando pasaron los día, el Rey decidió volver a su palacio y le dijo al hombre: "Amigo, me has ofrecido  tu casa, tu comida y tu compañía. Yo también te ofrezco mi casa, mi comida y mi compañía
Te ruego, vengas, tú y tu familia a vivir conmigo a palacio donde os he preparado habitaciones
para que viváis conmigo por siempre."
Hasta aquí esta historia, mejor o peor narrada. Eso poco importa. ¿Real, imaginaria...?....

Dios, como Padre nuestro, quiere estar con nosotros y , por eso, constantemente se hace el encontradizo con nosotros en nuestra vida diaria para que le dejemos quedarse en nuestra vida. Si así lo hacemos, El nos acompaña y cuida, agradeciendo los minúsculos detalles nuestros hacia El y no abandonándonos jamás.