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17 de abril de 2016

¿CREEMOS LO QUE DECIMOS?

Hoy, hablando con un amigo acerca de las circunstancias de la vida, me ha dejado perplejo al decirme: .." y si no, con una caja de pastillas se termina todo". Yo le he contestado que una caja de pastillas no termina nada ni con  nadie. Seguidamente hemos cambiado la conversación.
Sin embargo, me ha hecho pensar si realmente, cuando hablamos , decimos las cosas con convencimiento ó, simplemente, por decir algo. No es la primera vez que oigo cosas parecidas; pero, sí es la vez que más me ha impresionado.
¿Realmente creemos que podemos actuar contra nuestra persona y volverla a la nada?
Nuestro cuerpo podemos destrozarlo, volverlo al polvo; pero ¿qué podemos hacer contra nuestro espíritu, contra nuestra personalidad? Por muchos cabezazos que nos demos contra la pared, lo único que conseguimos es que nos salgan chichones.  Contra nuestro espíritu no podemos actuar para anularlo ya que proviene directamente de Dios y su aniquilación escapa totalmente a nuestras facultades. Esto es evidente, pero, quisiera intentar razonarlo por ver si podemos aclarar el tema con argumentos filosóficos o algo parecido.
Recuerdo el que el hombre siempre busca la felicidad y, en circunstancias adversas, lo que pretende es poner los medios para terminar con esas circunstancias y conseguir otras más felices. Es decir, tendemos instintivamente a la felicidad y a ser felices. Incluso, aunque nos imaginemos en una situación de nulidad de nuestro ser, esa situación la imaginamos siendo nosotros, nuestra persona. No podemos imaginar la nada total de nuestra persona, como un agujero negro donde nada existe, pues la parte activa de la imaginación  somos nosotros, nuestra personalidad.
Podemos afirmar con propiedad que estamos destinados, por naturaleza,  a la existencia y a una existencia feliz. La nada, nada es; y nosotros somos. Evidente el: "pienso, luego existo."
Busquemos, pues, la felicidad en todas nuestras circunstancias, pero con la vista en el futuro, teniendo claro que nuestra persona ha tenido un comienzo , pero que nuestra tendencia es siempre la felicidad donde quiera que estemos y como quiera que seamos.