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14 de junio de 2015

RESPONSABLES SOLIDARIOS

El hecho de ser personas nos independiza a uno de los otros. Una persona es un ser único e irrepetible. Cada uno de nosotros somos eso: únicos e irrepetibles. Además, Dios nos ha creado libres: podemos actuar según nos parezca. Pero, y esto también tiene su pero, nos ha puesto unas pautas de conducta a las que tenemos que atenernos. En el Paraíso se podía comer de todo y utilizar todo menos comer del fruto de un árbol....
En la vida somos personas libres, responsables ante Dios. Yo soy yo y mis circunstancias. Las circunstancias nos las pone cada día Dios. Nosotros tenemos que admitir esas circunstancias y actuar en consecuencia. A eso se refería Jesús cuando dijo:" que cada cual tome su cruz y me siga." A veces esa cruz nos parece demasiado pesada para soportarla. A veces decimos: Señor, no puedo más.Voy a tirar la toalla porque es demasiada carga la que tengo que soportar.
Dios es Padre y ni puede ni quiere cargarnos circunstancias que nos sea imposible superar. El Señor dijo:"... si un hijo vuestro os pide pan, no le dais una serpiente... Cuánto más vuestro Padre, que está en el cielo y sabe lo qué necesitáis no os lo va a conceder."
Dios, por tanto, todas las circunstancias nos las pone para nuestro bien y para que saquemos beneficio para nosotros.
Somos personas y libres, pero también nos puso una norma para usar esa libertad: amaros los unos a los otros. En el Paraíso fue una prohibición (no comáis), aquí es un mandato (Amaros). El amor es lo que a ese ser personal le hace relacionarse con los demás seres personales y mantener una relación de dependencia : el amor; y el amor es lo que nos hace participar de Dios ahora y por siempre.
No permitamos que nuestras actuaciones de cada día carezcan de amor. Que aunque nuestras circunstancias sean duras, que estén impregnadas de ese amor que el Señor nos ha dado y mandado tener . Si quitamos de nuestra vida el amor, nuestra vida no tiene sentido porque quitamos lo único necesario:Dios.  Sin El, no somos nada. Con El somos TODO. El amor nos hace solidarios con nuestro prójimo. No seamos malintencionados ni hablemos mal de nadie. Todos participamos de Dios por el Amor.