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14 de diciembre de 2014

CUERPO / ALMA

A veces las cosas más evidentes requieren una pequeña aclaración para entenderlas mejor.
Quizás pueda encajar aquí este comentario acerca de los componentes de la persona humana:
cuerpo y alma.
Tan sólo pretendo hacer una pequeña enumeración de qué de nuestra persona humana como tal corresponde al cuerpo y al alma. El tema en sí no lo considero ni novedoso ni, quizás, interesante;
pero, si nos aclara algo, con eso me conformo.
Partimos de una premisa que la damos por probada y, en este momento, indiscutible: "La persona
humana se compone de cuerpo y de alma".
El cuerpo está formado por la parte material, limitada por su misma sustancia, con peso y volumen
determinados. Es una materia con una composición química como cualquier otra conocida y un
moldeo determinado por el que se distingue un cuerpo de otro. Es lo que constituye la figura del
cuerpo humano. El cuerpo es inerte, incapaz de sentir, moverse ,  mantenerse.... Esta materia se
encuentra en estado sólido (cabeza, tronco, extremidades) y líquido (sangre, saliva, jugos gástricos).

El alma: Para nosotros ahora,  perceptible únicamente por sus efectos, es lo que hace que el cuerpo
se mueva, se desarrolle; percibe las sensaciones a través de los sentidos, organiza la circulación
de la sangre, la digestión de los alimentos, los actos reflejos del cuerpo, determina la actuación del cuerpo.... Asocia y relaciona percepciones, piensa, organiza, discierne lo que está bien y lo que está mal, decide cómo actuar... Es responsable, personal (distinta de las demás).

La vida humana en la tierra es la primera fase de esta actuación conjunta del cuerpo y del alma.
El alma actúa a través del cuerpo. Tiene que desarrollarse  y aprender a través de las experiencias.
El cuerpo le sirve de ayuda para este desarrollo y este aprendizaje. Esa actuación conjunta es lo que
origina la vida, es lo que hace que el cuerpo y el alma se vayan desarrollando, vayan creciendo.
El alma percibe a través de los sentidos corporales. Por eso, como los sentidos son sensibles únicamente a las motivaciones materiales, los sentidos son incapaces de percibir el alma como entidad real.  Tan sólo perciben sus efectos. El alma no es, por tanto, una sustancia material. Si así fuera, la percibirían nuestros sentidos. Pero, que no sea una sustancia material no quiere decir que no sea una sustancia real, ya que produce efectos reales. La sustancia del alma es distinta de la del
cuerpo, pero, alma y cuerpo forman la persona y la persona es un ente real, único e irrepetible.
El alma, pues, no es una sustancia amorfa ó universal. El alma es una sustancia personal que
comienza a perfeccionarse en esta vida, con la ayuda del cuerpo y que sigue perfeccionándose
por sí misma, una vez separada del cuerpo y mediante una acción directa y libre.
Ya por los evangelios sabemos que el alma, una vez que haya alcanzado mayor desarrollo ó
mayor perfección, mediante su actuación independiente del cuerpo, volverá a unirse con el cuerpo, pero modificando totalmente las condiciones de la primera actuación en esta vida. El cuerpo, como parte más débil, actuará a través del alma, siendo entonces el alma quien lleve la voz cantante en la actuación conjunta como persona.