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29 de mayo de 2014

UNA NUEVA EXPERIENCIA

Me imagino volando por el interior del pensamiento de una persona, viendo
las vivencias que ha tenido y cómo va transcurriendo su vida.
 ¿De qué puede servir?. Todos hemos oído decir que,
 si nuestra vida se rebobinara y pudiésemos actuar de nuevo con la experiencia
 que ya tenemos, actuaríamos de forma distinta a como ya hemos actuado.
Sin embargo, las circunstancias que nos rodean son las que, irrepetiblemente,
 nos empujan hacia distintas formas de actuación, por lo que no sé hasta dónde
 cambiaríamos nuestra actuación real. También hay otro dicho: "experimentar en
cabeza ajena".
Mi vida y la de cada uno de nosotros es como es y ha sido como ha sido. Esto
es indiscutible. Sin embargo, el presente y el futuro de la vida de cada uno de
 nosotros será como queramos que sea, a pesar de las circunstancias,
 ya que es algo sobre lo  que todavía  podemos decidir.
Voy a intentar hacer un rápido recorrido sobre la vida de una  persona.
 Lo tomo como UNA NUEVA EXPERIENCIA.

Una familia trabajadora. Ha tenido un hijo varón. Una infancia sin mayores
cosas que destacar. A los diez años decide ingresar en un colegio de religiosos.
Le dicen que allí puede jugar, estudiar....Pasan los primeros años de bachiller.
Parece que le gusta el piano, la música...
Ya ha terminado el bachillerato .
 Ha llegado el noviciado y, después, la filosofía y la teología.
 Sin embargo, según unas nuevas normas, antes de ser ordenado sacerdote, se le envía
 a casa de sus padres con el fin de que viva, durante un año, en un ambiente distinto del
 colegio religioso y así poder decidirse más firmemente por la vida religiosa ó por la seglar.
Este cambio de circunstancias es un lío:  conseguir un trabajo, desenvolverte en
unos ambientes desconocidos y que te comprometen física y económicamente, otros
compromisos sociales, la familia, los amigos....y todo ello en el plazo de un año.

Terminó el año. El trabajo continuaba; los compromisos económicos, sin solventar,
desorientado totalmente y fuera del ambiente religioso.... No volvió a la vida religiosa.
Después, la mili, la novia, el matrimonio, los hijos, el trabajo, las obligaciones sociales....
Demasiadas cosas a las que tiene que atender para seguir viviendo en la sociedad
y mantener a su familia. Demasiadas preocupaciones para poder parar un momento
y reflexionar acerca de hacia dónde deseas ir, pues la vida te va empujando sin descanso.

Por fin llegó la jubilación. Se acabó el desenfreno, el andar mirando constantemente
al reloj. Ahora trabaja, pero sin horario fijo. Ahora puede organizar un poco qué es
lo que quiere hacer o cómo puede desarrollar sus aficiones.... Todo muy bien;
 pero enferma su padre, un pariente, muy cercano, se muere. El amigo con el
que pasaba tan buenos ratos, también ha muerto.... La muerte le ronda por todas parte...
y entonces piensa en sí mismo, en qué hace en esta vida, dónde están los buenos ratos vividos,
las ilusiones pasadas.... y, si todo pasa, ¿qué queda?.  Siente la necesidad de reflexionar
y dar solución a temas transcendentales. ¿Qué puede ver con el raciocinio?...
Se encuentra muy poca cosa. Necesita la firmeza de algo sólido en que poder apoyar
y dar explicación a su existencia y a la existencia de todos... y busca y sigue buscando.
¡Bendita jubilación porque tienes ocasión de reflexionar sobre lo que es realmente importante en la vida, sin tener la influencia agobiante del trabajo  ni de la sociedad !.

Esta puede ser la vida de uno cualquiera de nosotros, aunque esta esté un poco más
concreta por las circunstancias que se narran.
Si nos damos cuenta, durante los años de niñez, juventud y madurez, hay tantas cosas
que tenemos que aprender y que tenemos que hacer, que no nos dá tiempo ni ganas de
detenernos a pensar en esas cosas que, en definitiva, son las más importantes.
La vida nos arrastra como un río embravecido. La sociedad de consumo nos consume.
El ego se antepone a todo lo demás. Buscamos la felicidad , encontrando únicamente
pequeños ratos de felicidad.... ¿ Tendrá que llegar la jubilación y encontrarnos con la
espada de Damocles encima para buscar con más tranquilidad esa felicidad y esas
respuestas al por qué de nuestra vida?.
Si nos lo planteamos antes de entonces y encaminamos nuestra vida correctamente,
habremos conseguido el mejor premio que nos podamos imaginar: la satisfacción de
una existencia más útil para nosotros y para los demás.